NO MÁS IMPUNIDAD PARA LAS MULTINACIONALES!

El Consejo comunitario mayor del río Anchicayá, ubicado en el departamento del Valle del Cauca en Colombia está constituido por catorce comunidades afrodescendientes, herederas de aquellos hombres y mujeres que quinientos años atrás resistieron a la esclavización y que a su vez fundaron los primeros territorios libres. En la actualidad, estas comunidades son consideradas un ejemplo de lucha y resistencia frente a los diferentes tipos de violencia que han tenido que enfrentar en las últimas décadas.

A pesar de tener que vivir en un territorio donde la confrontación entre grupos guerrilleros, organizaciones paramilitares y tropas estatales hace parte del pan cotidiano; con asesinatos y desplazamientos forzados de una gran parte de su población. Las comunidades del río Anchicayá viven una tragedia aún peor desde el 21 de julio de 2001 cuando la hidroeléctrica de Anchicayá, operada por Epsa, hoy Celsia (compañía perteneciente al Grupo Argos), decidió abrir sus compuertas de manera irresponsable para liberar millones de metros cúbicos de lodo putrefacto, acumulado por más de 40 años ya que no habían sido evacuados en su debido momento. Esto provocó una avalancha de lodo nauseabundo que contaminó el agua del río, generó enfermedades en la comunidad, exterminó la fauna acuática, los cultivos de las comunidades y la única ruta de navegación que se tiene localmente que es el río.

Antes era fácil pescar, era suficiente con poner un cesto y dejarlo unas horas para que saliera lleno de peses. Había tanta vida en ese río, que el pescado se atrapaba incluso con la mano: la mojarra, el sábalo, el jojorro, la chuchulapa, el guacuco, el virginio, también el camarón munchillá, los cangrejos azul y alacho, las jaibas, el piacuil y los pequeños moluscos que las mujeres buscan entre las raíces de los manglares. El río Anchicayá, que en el pasado representó la fuente de vida y subsistencia para sus comunidades, se encuentra moribundo en la actualidad, agoniza lentamente y con el las comunidades que dependen de el para sobrevivir.

Los millones de lodo putrefacto liberados por la hidroeléctrica acabaron con los pescados, con la flora fluvial y enfermaron a la comunidad. Fue un impacto social terrible. Fue el comienzo del exterminio físico y cultural de las comunidades del rio Anchicayá. Fue la muerte del rio.

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